Project

Welcome to Intipuca City

 

[EN]

Intipucá is neither here nor there: it exists as both at once. Migration to the United States has been a tradition in this city situated in El Salvador, since 1968. As a result of shifts in international migration policy over the years and the circular nature of migration between Central America and the United States, the structure of families in Intipucá has taken on a transnational identity. The United States has become something close and present, despite being geographically distant.

Traditional architecture in Intipucá can scarcely be seen among newly constructed palaces made possible by remittances from North America. Photographs of these houses and their interiors serve as portraits of both absence and aspiration, representing family members who have left and the material influence of the United States.

By combining this documentation of domestic spaces with portraits, interviews, and hand-written family trees drawn by Intipuqueños (names written in red for those living in the United States, and in blue for those living in Intipucá), we encourage viewers to reflect on the drivers and consequences of migration for individuals and their families.

First chapter of the project Welcome to Intipucá City realized during 2017 thanks to the International Women’s Media Foundation (IWMF) and LFI – Leica Fotografie International and the second one thanks to IWMF and Open Society Foundations.

[ES]

Intipucá no está aquí ni allí: está en ambos lugares a la vez. Desde 1968 y con la partida de Silfredo Chávez, (re)conocido como el primer migrante, irse a Estados Unidos desde esa ciudad de El Salvador, se transformó en costumbre, en una parte de la historia y de vida del pueblo y de las familias. Estados Unidos se volvió algo cercano y presente aunque geográficamente lejano.

La (des)unidad familiar empezó a dibujar un territorio transnacional, las ausencias de los parientes contrastan con la omnipresencia de mansiones al estilo norteamericano, a la espera de un posible retorno. La piedra se convierte en el  modo de seguir vinculado con la tierra natal cuando el cuerpo no lo puede hacer. Intipucá es un territorio en tensión, una identidad que fue sembrada en un lejano allá. Las familias se transformaron en rompecabezas, y la ciudad  se volvió un pueblo de ancianos y adolescentes.

A través de la fotografía y de árboles genealógicos (hechos a mano por los intipuqueños), buscamos entender la identidad trastocada por una necesidad económica y social de irse, así como el impacto del hecho de migrar en un pueblo y sus habitantes, reconfigurando la noción de vínculos con el territorio y con la familia. El color rojo representa a los familiares establecidos en EE.UU. y el azul a quienes hoy siguen estando en Intipucá.

Primera fase del proyecto Welcome to Intipucá City realizado en 2017 gracias al apoyo del International Women’s Media Foundation (IWMF) y LFI – Leica Fotografie International y el segundo por el IWMF y Open Society Foundations.